miércoles, 1 de junio de 2011

I

Le confesé a la abuela la muerte del espejo.
Guardé los pedazos en una caja
y oculté la escena del crimen.
Estuve horas esperando a mi reflejo
y mi reflejo no aparecía.
-Volverá- me dijo ella a lo lejos.
Como la promesa de una campana
que sólo queda resonando.

3 comentarios:

Leo dijo...

NO, NO, NO, NO Manches!!! ¿yo qué puedo decir??!!
Todo esta perfecto, No Manches Betty!, cada vez te consolidas más como una creadora muy inteligente y muy precisa, muy chispeante. eres Brillante Betty...y por eso te envidio, porque puedes crear con más agudeza este tipo de relatos...

Valiër Adnerb dijo...

:D yo insisto soy tu faaaaan jejeje!!! más que cuentista me queda clarisimo que eres una increible poeta... y lo digo en serio de grande quiero ser como tu :D, coincido con Leo

Andrea Breq dijo...

Y es una promesa sí, tal como te presentas, la de la eterna búsqueda de todas las piezas para re-componer la imagen. Y es en el tránsito y en el ejercicio que vamos encontrando los recortes de nosotros mismos en un intento de completar el YO.

Un abrazo fuerte

Andrea