miércoles, 13 de mayo de 2015

El músculo del alma



Me he topado con la misma mujer que recoge colillas de cigarros; analizado los códigos que utilizan dos hombres para decir te amo sin palabras. Un golpe, silencio, otro golpe.Tengo en la bolsa del pantalón un billete pero carece de valor. Pasará, repito, algo siempre está a la espera. De todos los miedos la certeza absoluta. Soñé una vez a un amante al que le crecía una aleta enorme.




A veces dedico mis ratos libres a ver videos de soldados que regresan de la guerra. F era suave como una alfombra; lo besé en todos los rincones de la ciudad. Nota personal: huye de todo incluyendo la lírica. De todas las muertes pasadas la de un pez que eché por el escusado. F y yo nos sentamos en la orilla; un pescador trataba absurdamente de encontrar algo en el río. He leído que en Oriente tienen un  nombre para el músculo del alma. F era persa y nació durante la guerra. Se quedará calvo, lo sé. Entre sus principios: no besar afuera de las iglesias o sinagogas.

Llevo sólo una hoja escrita. Cosas fundamentales como de dónde proviene el néctar de una manzana. Un hombre de traje camina al baño, seguro que me pedirá un cigarro; pero no fumo, le responderé.


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