jueves, 13 de enero de 2011

La Cena

En medio de la prisa de la abuela
nuevamente honramos la memoria
del General Domingo Pérez.
La mesa se viste de una gala blanca
y todos nos ponemos tristes a la hora de rezar

A la mitad de la sala,
donde aún descansan las historias
del terciopelo verde,
mi madre abortando prejuicios
acaricia la cabeza de mi hermano Luis
y de su novio Juan.
La vida se remoja con leche
mientras la abuela sonríe,
y al compás de una dentadura prestada
mastica con nosotros el rostro
que no quiere olvidar.

Hoy también es Domingo
Con una plegaria pagana
y silenciosa
nos revelamos a sus órdenes,
No lo perdonaremos, General

Aún guarda el baúl su estuche de tortura
con un orden militar
aparecen su uniforme,
unos guantes,
y una patria que esconde
la insurrección de las pulgas

Todos te recuerdan impenetrable,
                        La sopa marchando
                        zanahorias creciendo en el televisor

pero ya no hay cuartel en donde buscarte
                        honores a tu bandera
                        bóvedas, doctrinas,
                       rasca conmigo las orillas de la tierra…

En la fracción de mi sueño,
con la fuerza centrífuga de sus cabellos,
llega la Tía Fedra
y otra vez el yo me acuerdo, Él me dijo
¿Qué le vamos a hacer?

Y te sospecho, abuelo,
interrumpiendo la tranquilidad
de esta cena,
en el incesante hormigueo
a mis pies
pero ya no estás
ni en lunes ni en martes
ni en nunca,
y para evitar la ira de las buenas maneras
me aguanto la última carcajada,
aunque hoy también sea Domingo,
Y sólo piense en descubrir el misterio
debajo de tus uñas



sábado, 1 de enero de 2011

Porque contigo es todo despacio

Porque contigo es todo despacio,
los pasos imposibles,
el temor de pluralizar las palabras
y la tentativa de un sí
te quiero
no te quiero
Cómo perderme en tu totalidad
sin escuchar el último canto del pájaro

Eres lo que me queda después de la lluvia,
en tus ojos el mar es un destello abrupto que retiene su
cauce
y tus labios,
son la única ruta para llegar a puerto

pero tú
tú como una pregunta recurrente
y como respuesta
que no escuchas mi voz
que te pide ser tu iglesia
y mi boca cualquier templo profano

Déjame regresar siempre a ti,
guárdame en la memoria de tu cuerpo,
que ahí estarán las mismas calles,
las cartas que no me has escrito
y la casa que todavía no hemos de levantar