Son de esas certezas que sólo se dan una vez en la vida. A mi amiga le pasó. Siete años despúes se dio cuenta de que lo quería.
Eso me recordaba a Daniela, una amiga de la infancia que salía de las fiestas con pollitos, y meses despúes, tenía gallos. También tenía pájaros, perros y una tortuga. Por lo tanto, su opinión en torno a cualquier animal tenía toda la validez de un veterinario y por alguna razón que desconozco, también, de una psíquica. Ella decía que las tortugas perdidas regresaban 10 años después, y no bromeaba. Ptolomeo regresó a su jardín en la fecha prevista.
A ella le faltan 3 años, pero la experiencia me dijo que seguro regresaría. Son de esas certezas que sólo se dan una vez en la vida.