Te esperé dos estaciones en el tren.
El viento helaba púrpura,
y yo sentía todas tus respuestas silenciosas.
Ya no te voy a buscar en mis cajones
ni construiré castillos en mi memoria.
Y como el andar del caracol
que carga toda la culpa de la tierra,
voy a ir paso a paso.
Y pasará el invierno
y pasará el verano,
pasarán mil estaciones antes
de volver a sentir el universo
en mi boca.
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