Su muerte
podría hacer desaparecer a la especie.
Uno de ellos
soñaba que anidaba en los árboles
y se
alimentaba de bromelias etéreas como alcachofas.
Se cree que
los granjeros los tiraron al Huangpu
para llenar
su cauce de manteca y nutrir a los pobladores.
Hoy el río
tiñe de rojo la cicatriz de la ciudad.