un paisaje entrando por la ventana
a lo lejos una casa,
y dentro de esa casa una suposición.
Hay una carretera que guarda los secretos de la hierba.
Hay una muralla, o mejor dicho,
hay restos de una muralla que algo separan.
Faltan 50 kilómetros.
Los mangos crecen como pequeños milagros,
el olor del flamboyán está pariendo esos frutos,
palmeras que se suceden como presagios,
todos los caminos me llevan a ti.
¿De verdad podría durar para siempre?
Sueños que me persiguen como el llanto
de los puercos en el matadero,
el grito de la tierra que nos devora,
el vértigo de nuestros cuerpos,
las cicatrices del amanecer.
Todavía faltan 50 kilómetros
y llueve,
pero las gotas no pueden mojarnos
porque hay cosas que se lloran en silencio
como los cocodrilos,
busquemos un pedazo de arena para dormir.
