jueves, 23 de junio de 2011

El pescador



Sólo, navegando entre sueños,
el pesacador de lagunas le pregunta al tiempo:
¿viviremos felices para siempre?
el tiempo mudo no responde,
calla dolor de agua en sueño,
luego la pesadilla surge
y el silencio arropa la interperie.


* Gracias a Félix por terminar estos versos

lunes, 20 de junio de 2011

La muerte de las buganvilias


Para María Luisa
Llevo horas escribiendo sobre la muerte,
he olvidado cómo dormir.
Me recuesto en la cama por prescripción médica,
con una mano aprieto el dolor de mi vientre
y con la otra el teléfono.

¿Por qué no me hablas? Por qué nadie me dice nada
si yo entregué el dinero en un sobre
como lo pidieron ellos
- ellos, ¿quiénes son ellos? ¿los conoces?-
Son las dos de la mañana.
A mi hijo lo vieron por última vez
en el puerto de Veracruz.

Escucho atenta el silbido del viento,
quizás me traiga noticias con tu nombre.
Allá afuera, una sombra va cubriendo a las buganvilias
dejando incoloros pedazos de la noche.

Si alguien me busca de nuevo
le doy mi dirección en el subsuelo.
Yo estoy del lado de las madres que aúllan:
No tengas miedo.
La noche del trópico huele a jazmín
y para que te duermas te voy a contar un cuento.



domingo, 12 de junio de 2011

III

Anoche soñé con nuestra vida juntos.
Había una cama tendida y un balcón.
No pensé en nuestros hijos
ni en los proyectos,
sólo en esa cama blanquísima
tendida a contra luz .

II

Te esperé dos estaciones en el tren.
El viento helaba púrpura,
y yo sentía todas tus respuestas silenciosas.

Ya no te voy a buscar en mis cajones
ni construiré castillos en mi memoria.
Y como el andar del caracol
que carga toda la culpa de la tierra,
voy a ir paso a paso.
Y pasará el invierno
y pasará el verano,
pasarán mil estaciones antes
de volver a sentir el universo
en mi boca.



miércoles, 1 de junio de 2011

I

Le confesé a la abuela la muerte del espejo.
Guardé los pedazos en una caja
y oculté la escena del crimen.
Estuve horas esperando a mi reflejo
y mi reflejo no aparecía.
-Volverá- me dijo ella a lo lejos.
Como la promesa de una campana
que sólo queda resonando.