miércoles, 3 de marzo de 2010

Y desde entonces el sentir del poeta, el gran Pablo.

Allí, en el comienzo de la primavera marina,
cuando el ave asustada y hambrienta persigue a la nave
y en la sal apacible del cielo y el agua aparece el aroma
del bosque de Europa, el olor de la menta terrestre,
supimos, amada, que Chile sufría quebrado por un terremoto.

Dios mío, tocó la campana la lengua del antepasado en mi boca,
otra vez, otra vez el caballo iracundo patea el planeta
y escoge la patria delgada, la orilla del páramo andino,
la tierra que dio en su angostura la uva celeste y el cobre absoluto,
otra vez, otra vez la herradura en el rostro
de la pobre familia que nace y padece otra ver espanto y la grieta,
el suelo que aparta los pies y divide el volumen del alma
hasta hacerla un pañuelo, un puñado de polvo, un gemido.

Por los muros caídos, el llanto en el triste hospital,
por las calles cubiertas de escombros y miedo,
por el ave que vuela sin árbol y el perro que aúlla sin ojos,
patria de agua y de vino, hija y madre de mi alma,
déjame confundirme contigo en el viento y el llanto
y que el mismo iracundo destino aniquile mi cuerpo y mi tierra.

Ay canta guitarra del Sur en la lluvia, en el sol lancinante
que lame los robles quemados pintándoles alas,
ay canta, racimo de selvas, la tierra empapada, los rápidos ríos,
el inabarcable silencio de la primavera mojada,
y que tu canción me devuelva la patria en peligro:
que corran las cuerdas del canto en el viento extranjero
porque mi sangre circula en mi canto si cantas,
si cantas, oh patria terrible, en el centro de los terremotos
porque así necesitas de mí, resurrecta,
porque canta tu boca en mi boca y sólo el amor resucita.

(Terremoto en Chile, La Barcarola)

domingo, 31 de enero de 2010

Horas de angustia

Entre los que se casan y tienen hijos; entre los que simplemente se juntan; entre los que se titulan y se van; entre los intolerantes y los religiosos a ultranza; entre tantas malditas cosas me siento abrumada.

Me prometí algo este mes y con sólo 5 horas para que se cumpla mi plazo, debo decir que esta es la crónica un fracaso anticipado... cómo es posible que con todas las fuerzas de mi corazón quiera irme y, a la vez, con esas mismas fuerzas absorba mis sueños?????

La verdad es que ahorita no me importaría que me llevara la chingada, es más, quiero menter una atenta solicitud para que me lleve por favor...

domingo, 22 de noviembre de 2009

Oración para concluir la tesis

Dios, en donde quiera que estés, no permitas que repitan un éxito telenovelero en estas dos semanas en las que me dedicaré decididamente a terminar la tesis, llámese los parientes pobres del amor o cualquiera de las Marías de Thalía, ya que su profundidad conceptual podría llevarme a caer en la tentación.
Dios, tampoco me permitas ver los horóscopos de Walter o de Amira; dame fuerzas para creer que todos los días son buenos para escribir la tesis y ser productivo y no los días en que Júpiter controla la casa de Neptuno, lo que al parecer sucede en años bisiestos.
Dios, se me olvidaba, que a ninguna celebridad le pase una tragedia o algún acontecimiento digno de las primeras planas, ya que mi morbo es más fuerte que mi sentido de responsabilidad. Por favor, no me dejes divagar absurdamente con el amor de mi vida, sobre todo cuando llego al punto en que imagino nuestra boda -la canción ya la tengo- nuestra casa y nuestros hijos.
Me parece que eso es todo, dejo a tu consideración los minúsculos distractores como: msn, apagones, reuniones prenavideñas, organización cumpleañera, etc etc etc. Así que, sin más por el momento, líbrame del mal, amén.
.....................

Y si todo esto no funciona, invocaré a los santos para que intercedan por mí:
San Mateo, aléjame del facebook.
San Charbel, déjame serle fiel a mi proyecto.
San Fulgencio, dame fuerzas en lo que pienso y pienso
San Andrés, que todo salga bien.
San Hipólito, déjame terminar aunque sea un capítulo recóndito.

(el resto de la oración se encuentra en construcción... la autora ha perdido un poco la práctica)


martes, 10 de noviembre de 2009

Ridícula como quinceañera

Me ha pasado, déjenme pensar... como 50 veces. El problema es que ahora estoy ridículamente enamorada, cual quinceañera, de un hombre que jamás me va a pelar y está a punto de celebrar medio siglo de vida (quizás ya se me adelantó y yo ni por enterada); así que este amor está predestinado al fracaso, y aunque mi nombre es Beatriz, el suyo, lamentablemente, no es Dante.
El amor, el amor, y la desperación claro está, me llevaron a recurrir a los mejores clarividentes, a quienes acudí con su retrato en mano:
Daniel decifró que en su juventud pudo haber sido guapo...
Vania decifró que debe ser muy inteligente, porque alguna cualidad debe de tener...
Charo decifró que no debe ser tan mal bailarín....
Y yo llegué a la conclusión de que quiero que sea el padre de mis hijos!!!!!!
Nunca creí llegar a decir esto, pero junto a él me invade la ridiculez; no me importaría celebrar nuestro enlace matrimonial con un pastel de merengue, culminar nuestra luna de miel en acapulco o cuernavaca, vivir en un multifamiliar, dobletear jornada de trabajo, desayunar, comer y cenar tacos ...
Lo interesante del asunto es que no me tendría que sacrificar porque ni viviría en un multifamiliar, ni culminaría mi luna de miel en territorio nacional, ni mucho menos tendría que hacerme clienta frencuenta de doña Gude, la de las garnachas. Mi amado es rico, inteligente, caballeroso, varonil y..... casado!!!!!!!!!!!!!!




martes, 25 de agosto de 2009

Push the red button


Recientemente leí una noticia a la que le he estado dando vueltas y vueltas. Las autoridades capitalinas instalarán botones de pánico en algunas de las delegaciones del D.F, para que las víctimas puedan dar aviso a las autoridades.

A la pregunta lanzada, a través de este medio impreso, ¿Sí o no a los botones de pánico? Responde una ciudadana: yo digo que sí, yo digo que por supuesto, yo digo que son necesarios; y para sostener mi afirmación a continuación enlisto las situaciones en las que mi dedo seguiría fehacientemente la instrucción push the red button.

1.- Los niños regresan a la escuela, hay mucho tráfico, me levanté tarde, tengo una junta, hace mucho calor, me asfixio, no llego a tiempo al trabajo:
push the red button

2.- No sirve el cable, no puedo ver la tele, se desconfiguró el maldito control universal de la televisión, no tengo el código, no tengo pilas ¿dónde demonios dejé el instructivo?:
push the red button

3.- Hay una paloma en mi cuarto, se escondió, no saldrá hasta que apague la luz, me da miedo apagarla, no quiero oir su aleteo, si tuviera una aspiradora tragaría su ruido y acabaría con mi miseria: push the red button

4.- No tengo señal, tengo que hacer una llamada, está lloviendo, no traigo paraguas, no tengo tarjeta ladatel ¿existen todavía? no traigo un peso en la bolsa, la ciudad es devorada por el agua: push the red button

5.- No me puedo concentrar, no he acabado la tesis, no he acabado el mentado cuento, no he ido al SAT, no tengo tiempo, no quiero estar sola, estoy perdida... Sí lo soy, soy una víctima... p
ush the fucking red button

viernes, 24 de julio de 2009

El Payaso de los ojos tristes

Ximena y yo conseguimos sentarnos frente a frente para platicar. No recuerdo qué vagón del metro era, ni cuantas estaciones nos robó ese instante, lo que sí recuerdo es que llovía y que pasaban de las seis de la tarde.

Subió al vagón y distrajo nuestra atención, pero ella y yo no dijimos nada sobre aquel acontecimiento. Pensé que se dirigía a su casa después de una larga jornada callejera; en realidad no lo pensé, lo asumí, como asumo tantas otras cosas. Su aspecto estaba envuelto en un saco viejo de cuadros, una blusa blanca y parda, y unas sandalias ridículas que en época de lluvia no lograrían surcar las aguas torrenciales de la avenida. Mis ojos lo condenaron como alguna vez Cervantes al Quijote con pluma en mano: “El caballero de la triste figura”. Pero en esta ocasión no se trataba de un caballero, sino de un payaso que no tenía por Sancho más a que a una opaca y roja nariz, y cuyos ojos daban más tristeza que su lánguida sombra.

Llovía. Por alguna razón siempre llueve de regreso. Seguimos hablando del día, del trabajo y de cómo pudo haber perdido ella uno de sus zapatos en el transborde en Tacubaya. Una mujer conciliaba el sueño a mi lado y dos niños jugaban a ser mayores o a estar embarazados ocupando uno de los asientos reservados. Mi paraguas arrojaba las últimas gotas de lluvia contenidas del cielo de Av. Juárez.

Un cascabel. Dos cascabeles. El sonido de un círculo de fierro contra los tubos laterales emitía un sonido disfrazado de cascabel. Se paralizó el tiempo. Tres cascabeles y comenzamos.

Nada por aquí, nada por allá. Sin emitir una sola palabra el Payaso dejó claro que el espectáculo estaba a punto de empezar. Nadie hablaba. Atención absoluta.

Una pelota redonda, más redonda que su nariz, apareció en su mano izquierda y comenzó a deslizarla entre sus dedos. Y como por arte de magia se multiplicó como se multiplicaron alguna vez los panes. Silencio total.

Una cuerda. Unas tijeras. Un niño. Una cuerda cortada por las tijeras que tomó el niño. Una cuerda. Un pantalón. Una bolsa. La misma cuerda cortada por las tijeras que tomó el niño salió entera de una bolsa del pantalón del Payaso, deslizándose ad infinitum sobre su mano. Asombro total entre los espectadores.

Irrumpieron aplausos. Nadie se atrevió a restarle solemnidad al acto. Sus ojos dibujaron una sonrisa franca mientras salía un breve “gracias” de entre los orificios de su boca. Yo saqué una moneda, me embargaba una emoción que no sentía desde niña y se acercó a mí para recolectarla. Lo que me dijo, tan pronto lo encuentre en mi memoria, lo guardaré para siempre como el recuerdo que evoca de un buen libro. Pero ese acto, el último, aquel que no estaba en su registro, sucumbió todo mi cuerpo. Su gratitud me dolió. Fue un duro golpe, directo y contundente, que penetró mi corazón al digerir de manera tan atroz algo tan simple.

Recorrió el vagón y al son de los aplausos recogió otras monedas y regresó a mí y a ella. Nada por aquí, nada por allá. Nos enseñó un dado y al sacudirlo sumó todos los números posibles arrojando únicamente un enorme punto que simbolizaba el número que contenía al universo, UNO. Magia, Magia.

Me dolió como duele una inyección prolongada de suero, de vitaminas, como le duele a un lobo aullar a la luz de la luna, o como le duele la pasividad del mar a un intrépido marinero. Me duele como duele recordar lo que se siente recibir alegría y recuperar la capacidad de asombro en esta caótica ciudad en la que ya nada es nuevo, en la que todo ha sido visto, en la que todo parece estar escrito. De todas esas formas me dolió, lo que dijo, lo que no recuerdo, todo ese dolor sumado, como lo hizo su dado, lo sentí recorrer mi cuerpo.

Lo miré y me miró. Me embargó la tristeza y registré más agua que el piso que sujetaba mi paraguas. Me sonrió y dejó caer sus párpados entristeciendo nuevamente sus ojos. Caminó a la puerta. Seguía lloviendo, pero él traía unas sandalias mágicas listas para surcar las torrenciales aguas de esa y cualquier avenida.

martes, 30 de junio de 2009

Reflexiones

Son de esas certezas que sólo se dan una vez en la vida. A mi amiga le pasó. Siete años despúes se dio cuenta de que lo quería.

Eso me recordaba a Daniela, una amiga de la infancia que salía de las fiestas con pollitos, y meses despúes, tenía gallos. También tenía pájaros, perros y una tortuga. Por lo tanto, su opinión en torno a cualquier animal tenía toda la validez de un veterinario y por alguna razón que desconozco, también, de una psíquica. Ella decía que las tortugas perdidas regresaban 10 años después, y no bromeaba. Ptolomeo regresó a su jardín en la fecha prevista.

A ella le faltan 3 años, pero la experiencia me dijo que seguro regresaría. Son de esas certezas que sólo se dan una vez en la vida.

domingo, 21 de junio de 2009

Lecciones de último momento

Que soy muy rencorosa, terca, y que me relaja la lluvia.

Que soy más tolerante de lo que creía, que puedo confiar en la gente, y que no me ha abandonado mi sexto sentido.

Que me cuesta más trabajo llorar y cambiar las cosas.

Que tiendo a asustarme crónicamente y me paralizo.

Que no estoy preparada... no aún.

domingo, 31 de mayo de 2009

Síntomas de una Depresión


1.- Echarme la película Triunfos Robados "Todo o nada" y sentir empatía por las porristas, es más, considerar su pasatiempo como una actividad digna.
2.- Comprar la méndiga plancha portátil Tobi, porque debo decir que en mis noches de insomnio he visto el estúpido infomercial mil veces.
3.- Comer helado a morir, llegando al punto de no distinguir el de vainilla del de chocolate
4.- Escuchar a Marco Antonio Regil diciendo "Taller de DESCRIMINACIÓN" y no burlarme horas.
5.-Echarle la culpa de mis males a mis caderas, situación que me llevó a empezar con mi Hate box para pagarme una lipo, mi boleto a una vida mejor http://www.palabrasmalditas.net/portada/content/view/1034/2/
6.- Ir a misa -aclaro que acompañé a mi padre a la misa de su madre- acercándome discretamente al rocío de agua bendita para ver si así borrón y cuenta nueva con mi patética existencia.
7.- Gastarme mis ahorros en pendejada y media, entíendase la Tobi. Confiezo que si no me hubiera detenido el bio shaker estaría ahora instalado en mi recámara
8.-Llorar con las canciones de Rocío Jurado "como una ola, amor como una ola", y sentir que Mocedades tenía mucho más que dar musicalmente" Eres tu, como el agua de mi fuente..."
9.-No tener ganas de ir a ver al renegado, al ruso, al húngaro o a sus múltiples imitaciones (no, bueno, ahora que lo pienso eso podría ser terapéutico)
10.- Repetirme la frase que Caren me dijo en una borrachera "YO NO NACÍ PARA AMAR"

viernes, 1 de mayo de 2009

Bajo la mira de google

Déjenme decirles que ya me asusté!!!!!!!!!
Ahora resulta que mi padre es el rey del ciberespacio y por qué no se puso a buscarme en internet y qué creen que encontró????? Pues bien, el primer resultado que arrojó la búsqueda fue mi entrada...
Mejor no les digo, hagamos esto interactivo, aquellos que sepan mi verdadera identidad sigan los siguientes pasos.
Paso 1: Introduzcan mi nombre completo en el buscador de google.
Paso 2: Lean todo el apartado del primer resultado de la búsqueda y contengan la risa, después la pena ajena, si pueden.
Paso 3: Adivinaré sus pensamientos.
"Qué vieja tan teta!!!!!!!! en qué momento se le ocurrió subir esa entrada, o mejor dicho, escribir esa entrada"
Pues bien, quiero que sepan que no soy ninguna tonta aprecidados y escasos lectores (espero, por eso de escasos). La realidad es que previendo una situación como esta, digamos que fue cuando mi nombre apareció correctamente en la pág de la Cancillería, me dije... basta de tonterías, ahora tienes un prestigio que cuidar, y fue precisamente por ello que en ese instante modifiqué el contenido eliminando mis apellidos.Qué lista me sentí en ese momento, imagine que estaba libre de toda culpa y de un pasado oscuro envuelto en el misticísmo y magia negra que pudiera arruinar mi carrera política, pero que equivocada, que equivocada estaba.
Resulta que el maldito buscador tiene más memoria que Ernesto de la Peña y Carlos Monsiváis juntos, esa cosa demonica se rehusa a quitar el link del primer resultado de MI búsqueda, apesar de que ya cambié toda la configuración de mi blog. Me siento impotente, observada perpetuamente como Winston Smith en 1984, o como la Madow en Big Brother, así de grave!!!!!!!!!!
Así que hago un llamado a la solidadirdad de mis lectores y arrojo la siguiente pregunta: alguien sabe cómo borrar ese link de Google o de plano tengo que hablar a las oficinas centrales??????
No puede ser.... sólo a mi me pasan estas cosas

lunes, 27 de abril de 2009

Llamado divino

Se que prometí un "continuará" a la historia del ridículo amor que viví en el dentista, pero bueno, he de decir que he superado satisfactoriamente ese patético momento y que la mala racha ya pasó...
Lo que les voy a contar ahora tiene que ver con todo lo que está sucediendo en México, por lo que externaré mi siempre particular visión al respecto.
Complot o realidad, la verdad es que el mero nombre de la influenza porcina suena espantoso. La ya famosa gripe del puerco suena a maldición chamana. Más que una irresponsabilidad de importación de ganado porcino euroasiático, una mutación del virus de la influenza, o un experimento genético, yo más bien me inclino por la siguiente hipótesis que explica las causas que propiciaron su ataque en nuestro país, especialmente a nuestra ciudad de México.

Pues bien: el virus de porky es una versión remasterizada de una de las plagas de la biblia, que me hace un llamado a encerrarme en mi casa frente a la computadora para escribir de una buena y mentada vez la tesis que tengo abandonada desde hace un mes.

Así es lectores. Desde 1985, año en que nací yo y todas las flores, por cierto también año de aquel terremoto, no se habían suspendido de emergencia las clases por un periodo tan largo. Será que Dios me hace un llamado con las técnicas de la numerología para que me caiga el veinte de que tengo que terminar por primera vez en mi vida lo que empiezo? o bien ¿ será que Dios se vale de un temblorcito para que lo relacione con el año 1985, la suspensión de clases, la gripa porcina y la tesis? Será que yo solita me estoy volviendo loca y víctima de mis propios demonios como en la biblia? que por cierto, me recuerda las plagas, la cuarentena y el tiempo que le debo dedicar a la tesis?

No es esta una gran coincidencia????????? si no es así, que giovannita me ayude!!!!!!!!!!

jueves, 12 de marzo de 2009

El libro de los amores ridículos


Hace algunas semanas amenicé mi vida con los amores ridículos narrados por Milan Kundera. Me atrevería a decir que el título es un vil pleonasmo, o les pregunto a ustedes ¿qué clase de amor no es ridículo?
No es mi intención competir con tan grandioso autor, sin embargo, me veo en la necesidad de compartir mis últimas ridiculeces de amor, dignas de un capítulo de este libro en su 45a reimpresión...

Pues bien la historia comienza así:

En estos últimos días sufrí de un dolor de muela espantoso, tan terrible, que tuve que salir antes del trabajo para llegar a la sala de urgencias con la dentista. El diagnóstico:una fractura en la cavidad molar que requería de una microcirigía para abrir la encía.

Inmediatamente al escuchar semejante noticia, y al no poder con el dolor, acepté que en ese preciso momento se realizara el procedimiento correspondiente, capaz de extraer desde la raiz la causa de mis males, del dolor más recóndito que había sentido y que aturdía severamente, insoportablemente, mi estado físico y mental. Debo confesar que dicho procedimiento me arrancó la segunda tanda de lágrimas, porque, lo confieso, durante la revisión tuve que ser anestesiada. Digamos que al ver la aguja con la que se dormiría la zona lesionada solté una o dos lágrimas que inquietaron a la dentista, que me dijo lo siguiente:

- Todavía no te he inyectado y ya estás llorando. Porqué lloras ¿ de verdad te duele tanto o sólo eres muy cobarde?

En ese momento me di cuenta de la preparación con la que contaba la Dr. Azate, de lo profesional que era. No se trataba de una simple dentista con especialidad en ortodoncia y en odontología cosmética. Se trataba de una verdadera psicoanalista capacitada para lanzar las preguntas más profundas, paradógicamente, mientras revisaba la cavidades más profundas la boca .... era, sin duda, una señal para mi caótica y confundida vida amorosa.

(Qué tiene que ver todo esto con las ridiculeces de amor, no se desespere lector, en un momento más entenderá la relación.)

Pues bien, durante el proceso tuve que ser anestesiada varias veces porque la sustancia era insuficiente para acallar semejante dolor. Las dudas de mi cobardía azotaban mi cabeza mientras la Dra. retenía mi boca y la movía de un lado al otro sin compasión alguna, mientras sacaba instrumentos dignos de la imaginación de la escritora Mary Shelly para darle vida a Frankenstein, mientras mis manos apretaban las coderas de la silla maldita hasta rasgarla.....

Todo me daba vueltas, empecé a sentir nauces, empecé a rezarle a un viejo amigo, pedirle que todo esto acabara; y puedo decir, sin temor a equivocarme que en el climax de la situación vi cómo mi vida pasaba frente a mis ojos en un segundo, lo recordé todo y además de sentir dolor en el rostro lo sentí en el corazón. Todo estaba muy claro, estaba enamorada....
Me tomó algunos meses, mucho dolor y un cuentononón llegar a la conclusión. Estaba enamorada y sólo había dos caminos: hacer algo al respecto o quedarme con aquella información por los siglos de los siglos....

CONTINUARÁ

viernes, 6 de marzo de 2009

Muy mal...

Ahora bien, hay ocasiones en las que a la pregunta ¿Cómo estás? a personas como yo les gusta responder con la siguiente frase: "muy mal"

Pues bien, también voy a romper con es mito.

No estoy muy mal porque conseguí una plaza en la Cancillería en tiempos de crisis;
No estoy muy mal porque concursé contra muchas personas y gané limpiamente mi lugar;
No estoy muy mal porque en las últimas borracheras no me ha dado cruda;
No estoy muy mal porque tengo excelentes, originales y peculiares amigos;
No estoy muy mal porque tengo muchos planes (momento, puede que esté algo mal porque no he avanzado en la tesis, o porque esté enojadísima porque no me han contestado un correo, o porque no he superado aquel viejo amor, o porque me encuentre en un estado de confusión, pero.... la verdad es que)
No estoy muy mal porque, a pesar de todo, soy una fregona.

Muy bien.....

Así es como usualmente respondemos a la pregunta ¿Cómo estás? Pues bien, muy bien, voy a romper con ese mito.

Yo no estoy bien porque llevo días sin dormir placenteramente;
No estoy bien porque en el trabajo cada día me pasan más y más cosas para conocimiento;
No estoy bien por los excesos del alcohol;
No estoy bien porque no he tenido tiempo para dedicármelo un rato;
No estoy bien porque compré un cd pirata con la antología de la Trevi que no sirve;
No estoy bien porque no me han pagado;
Y finalmente no estoy muy bien porque es demasiado pretencioso estarlo.

viernes, 1 de agosto de 2008


Me gustaría tener las agallas para mandar todo a la chingada cuando corresponde pero.... he ahí la duda, como en uno de los cuentos de Ende; está a punto de abrirse el telón y no estoy lista. No estoy preparada para empezar con lo que sigue, es más, qué demonios sigue...