Este ha sido un año extraño. En realidad el año pasado fue más complicado, digamos que éste sólo fue un año de reajustes.No hay que tomarse tan a pecho la vida, esa es la frase que debo repetirme 500 veces al día. Pero en pleno fin de semestre, no tomarse a pecho todo lo que hay que entregar es una estupidez con patas. Lo que me pasa ahora es que a veces creo demasiado en las personas, luego me llevo unas sorpresas.... literalmente creo y luego existo.
Ingenua, esperanzada, tonta ... como guste llamarme público conocedor. Ahora procederé a decirles las barbaridades que he creído estos últimos días. Primero que nada me mandan un trabajo, doy por hecho que tendré que trabajar horas y horas porque la calidad no sería nada buena; entonces lo leo, y me siento fatal por subestimar a la gente. Leo el otro trabajo, me siento peor por haber subestimado a ambas personas y despúes repaso mi trabajo y leo... me han fusilado todo y con mi memoria de pepino no me di cuenta inmediatamente... consideré e su momento que no lo hubiera redactado mejor, pues bien, porque lo escribí yo!!!!!!!
Mi lema ahora es que las personas no son confiables, las personas no cambian, quien nace para maceta (qué me pasó????? Fe de erratas) no pasa del pasillo. Más que del dengue o el sida tengan cuidado con la mediocridad, es más contagiosa y letal que cualquier plaga fatal.