jueves, 4 de agosto de 2011

Vodka Tonic



Tengo noticias de un dolor en el pecho. Me bebo un vodka y veo una naranja creciendo entre los hielos. Pienso en ellos como un conjunto de cumbres englaciadas. Pienso en los gajos de mi cuerpo y en la ruta del camión de naranjas que trajo este pedazo hasta mi boca. Pienso en el silencio,  en toda su carga de violencia y en los idiomas que no conozco. Pienso en las ganas de expulsar el agua de mi cuerpo y en la mujer de los baños soñando con oriente mientras lava  inodoros. Pienso en tus ojos y en  todos los barcos que verás partir desde Shangai. Pienso en mi labial coral beach que quedará como una huella siniestra en el vaso de vodka donde crece una naranja entre los hielos como un conjunto de cumbres englaciadas; pero ya sin encadenamiento. Es imposible sumergirse en algo tan pequeño, pero aquí, adentro, algo pesa.

1 comentario:

Félix Rodríguez dijo...

Me dejas sin palabras. Tan intenso como la brevedad de un milenio.
Es un poema maduro, que abre al lector un millón de puertas por las que transcurrir como el vodka que cruza la garganta clandestino y abre la caja donde se ocultan esos ojos que te miraron esa noche en ese lugar inexistente donde, como dice Cernuda, habita el olvido.
Me gustó mucho. Gracias por compartirlo.


PD. ¿Podrías entrar a mi blog y decirme qué te parecen los poemas que subí hace poco?