Justo en la clase del viernes, sin muchos alumnos alrededor, y por supuesto porque por ñoña me siento siempre adelante, percibí facilmente el olor. La maestra olía a algo que me recordó mis días de anguastia y miedo en la alberca mientras tomaba clases de natación. Cuando mi mamá me veía desde las gradas y yo volteaba para que me viera y ella de repente desaparecía. Sentía que me ahogaba, que nada tenía sentido sino estaba ella para verme. Entonces recordé que los olores, como diría Piñera "saben arrancar las máscaras de la civilización". Los olores penetran el alma y la desarman. Podemos ocultarnos de todo, excepto del olor...
Estamos ligados íntimamente al olfato. Es increíble como el olor evoca sensaciones. El perfume de la maestra, que no era Ana por si tenían duda, me recordó al cloro, pero sobre todo provocó en mi la misma reacción en la piel como hace 15 años. Esa sensación era miedo. Miedo de que mi mamá me dejara, ¿Qué iba a hacer yo sin ella? ¿Cómo iba a llegar a mi casa? ¿Qué seguía despúes? Todo se nublaba.
Yo se que todo esto es muy dramático. Pero creo que pocas veces pensamos en el poder de la nariz. Los olores están relacionadas con los recuerdos, con el pasado. Con el olor, perfumamos la memoria...
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