El despertar rumano
Les comparto un ensayo que escribí sobre la Revolución Rumana. En unos días más se cumplen 21 años de la ejecución de Nicolae Ceausescu.
Espero que lo disfruten
miércoles, 24 de noviembre de 2010
viernes, 22 de octubre de 2010
Llena de tristeza mi corazón
Llena de tristeza mi corazón,
llénalo de tu fragilidad incorrecta,
que yo sabré esperar
hasta que inundes con un torrente de luciérnagas
el sueño pescador de mi vientre
Llena de tristeza mi corazón,
llénalo con la orquesta de tu rostro,
que ya no podría vivir sin despertar el
duéleme para siempre
y hasta nunca de tu lengua
Llena de tristeza mi corazón,
y si quieres,
llénalo de errores y de jaulas
hasta cansarlo
y deje de pedirte que lo llenes de tristeza
llénalo de tu fragilidad incorrecta,
que yo sabré esperar
hasta que inundes con un torrente de luciérnagas
el sueño pescador de mi vientre
Llena de tristeza mi corazón,
llénalo con la orquesta de tu rostro,
que ya no podría vivir sin despertar el
duéleme para siempre
y hasta nunca de tu lengua
Llena de tristeza mi corazón,
y si quieres,
llénalo de errores y de jaulas
hasta cansarlo
y deje de pedirte que lo llenes de tristeza
sábado, 2 de octubre de 2010
Ya no te odio como entonces
Ya no te odio como entonces
ni odio la exactitud de tus piernas
tu sonrisa en plural
o los caminos errados
Ya no te odio como entonces
ni odio la falsedad de tus pecas
tu cintura longitudinal
o cada ciruelo en tus pezones
Ya no te odio como entonces
créeme, cariño cuando te digo
que ya no
Te odio como entonces
miércoles, 29 de septiembre de 2010
El sacrificio
Sin el consuelo de la primera palabra
me acostumbro a la lentitud de tu cuerpo
Con el rumor de un llanto extranjero
comenzaré el ritual
Ven, juntemos dos abismos antes del crimen
Dime qué nostalgias debo cavar en tu cementerio
para verte llover
Voy a hendir en tu silueta un sacrificio
y en el perímetro de mi vida,
con el pudor intacto,
seré sólo un instrumento de la humedad
me acostumbro a la lentitud de tu cuerpo
Con el rumor de un llanto extranjero
comenzaré el ritual
Ven, juntemos dos abismos antes del crimen
Dime qué nostalgias debo cavar en tu cementerio
para verte llover
Voy a hendir en tu silueta un sacrificio
y en el perímetro de mi vida,
con el pudor intacto,
seré sólo un instrumento de la humedad
viernes, 27 de agosto de 2010
El Todo
![]() |
Hojas, palabras, lágrimas,
cajas de cerillos, gatos,
a veces tranvías, colas para la harina,
catarinas, botellas vacías, discursos,
imágenes persistentes de la televisión,
escarabajos de patatas, gasolina,
banderas, retratos conocidos,
Copa del Campeonato Europeo,
máquinas de cilindros, manzanas que se niegan a la exportación,
periódicos, pan, mezcla de petróleo, claveles,
recepciones en el aeropuerto, Cico-cola, bares,
salami de Bucarest, dieta de yogurt,
Gitana con cigarros Kent, huevos de Crevedia,
rumores, la serie de sábado por la noche,
sucedáneos del café,
la lucha de los pueblos por la paz, coros,
producción por hectárea, Gerovital, Aniversarios,
compota de Bulgaria, reunión de trabajadores,
vino de la región superior, tenis Adidas,
chistes, los niños de la Avenida Victoriei,
peces marinos, Canción rumana,
el todo.
"Totul" de Ana Blandiana, poetisa rumana
* traducción de Beatriz Estrada
viernes, 20 de agosto de 2010
Oración de trámite inmediato...
Dios, dame fuerzas para juntar, peso a peso, el costo + iva de mi boleto.
Préndele fuego a mi tarjeta cada vez que ose usarla,
Líbrame de las tentaciones mundanas,
Pertúrbame con la poesía y la narrativa, pero nunca con los aparadores de zapatería,
Dame fe para creer que un mejor mañana es posible ,
Aparece en mi nómina compensaciones inexplicables como las de Caren,
Y librame de todo mal ( siempre y cuando afecte a mi bolsillo).
NOTA: De perdida, dile a tus Cardenales que no se ensañen con los homosexuales. A mí tampoco me parece que se acaben las oportunidades amatorias con tan buenos partidos, pero tú me has dado la sabiduría para entender que ésta es una guerra perdida. Y si te queda tiempo, que me encuentre a un rumano guapérrimo (apasionado como Drácula pero que no le entre a la onda del vampirismo) sólo porque soy una buena hija y me lo merezco…
AMÉN
sábado, 14 de agosto de 2010
Poesía en construcción...
Probablemente es el misterio que guardan los días sin brújula, pero yo sé que es al este de mi corazón donde debo buscar...
sábado, 10 de julio de 2010
¿Por qué Rumania?
Me gustaría pensar que mi amor por esas tierras míticas tiene que ver con la herencia de mis abuelos, mi lengua materna, o porque alguna vez a la deriva del Danubio me rescataron como a Moisés y me cultivaron en otra tierra.
Tal vez fue Montana, la mamá de Ana, que con sus tetas arrugadas en los baños de mujeres, quejándose a perpetuidad de los mexicanos, despertó mi curiosidad sobre el origen de su país, un país en el que quizás todo estaba resuelto. Era su pálido cuerpo que difuminaba lo rubio de sus vellos lo que me conmovía, pues parecía un girasol a la deriva, solitario, entre tantos cuerpos tostados, en especial el de mi madre.
Recuerdo una fotografía en la enciclopedia que, religiosamente, compraba mi papá domingo a domingo. Fue esa imagen, la que atesoro en lo más celoso de mi memoria, la que permitió que el anhelo de conocer a esas mujeres sentadas frente a una barda con su hermosa "buama" entrara en mi corazón y lo hiciera latir pronunciando una palabra: Rumania.
Tal vez fue Montana, la mamá de Ana, que con sus tetas arrugadas en los baños de mujeres, quejándose a perpetuidad de los mexicanos, despertó mi curiosidad sobre el origen de su país, un país en el que quizás todo estaba resuelto. Era su pálido cuerpo que difuminaba lo rubio de sus vellos lo que me conmovía, pues parecía un girasol a la deriva, solitario, entre tantos cuerpos tostados, en especial el de mi madre.
Recuerdo una fotografía en la enciclopedia que, religiosamente, compraba mi papá domingo a domingo. Fue esa imagen, la que atesoro en lo más celoso de mi memoria, la que permitió que el anhelo de conocer a esas mujeres sentadas frente a una barda con su hermosa "buama" entrara en mi corazón y lo hiciera latir pronunciando una palabra: Rumania.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Y desde entonces el sentir del poeta, el gran Pablo.
Allí, en el comienzo de la primavera marina,
cuando el ave asustada y hambrienta persigue a la nave
y en la sal apacible del cielo y el agua aparece el aroma
del bosque de Europa, el olor de la menta terrestre,
supimos, amada, que Chile sufría quebrado por un terremoto.
Dios mío, tocó la campana la lengua del antepasado en mi boca,
otra vez, otra vez el caballo iracundo patea el planeta
y escoge la patria delgada, la orilla del páramo andino,
la tierra que dio en su angostura la uva celeste y el cobre absoluto,
otra vez, otra vez la herradura en el rostro
de la pobre familia que nace y padece otra ver espanto y la grieta,
el suelo que aparta los pies y divide el volumen del alma
hasta hacerla un pañuelo, un puñado de polvo, un gemido.
Por los muros caídos, el llanto en el triste hospital,
por las calles cubiertas de escombros y miedo,
por el ave que vuela sin árbol y el perro que aúlla sin ojos,
patria de agua y de vino, hija y madre de mi alma,
déjame confundirme contigo en el viento y el llanto
y que el mismo iracundo destino aniquile mi cuerpo y mi tierra.
Ay canta guitarra del Sur en la lluvia, en el sol lancinante
que lame los robles quemados pintándoles alas,
ay canta, racimo de selvas, la tierra empapada, los rápidos ríos,
el inabarcable silencio de la primavera mojada,
y que tu canción me devuelva la patria en peligro:
que corran las cuerdas del canto en el viento extranjero
porque mi sangre circula en mi canto si cantas,
si cantas, oh patria terrible, en el centro de los terremotos
porque así necesitas de mí, resurrecta,
porque canta tu boca en mi boca y sólo el amor resucita.
(Terremoto en Chile, La Barcarola)
cuando el ave asustada y hambrienta persigue a la nave
y en la sal apacible del cielo y el agua aparece el aroma
del bosque de Europa, el olor de la menta terrestre,
supimos, amada, que Chile sufría quebrado por un terremoto.
Dios mío, tocó la campana la lengua del antepasado en mi boca,
otra vez, otra vez el caballo iracundo patea el planeta
y escoge la patria delgada, la orilla del páramo andino,
la tierra que dio en su angostura la uva celeste y el cobre absoluto,
otra vez, otra vez la herradura en el rostro
de la pobre familia que nace y padece otra ver espanto y la grieta,
el suelo que aparta los pies y divide el volumen del alma
hasta hacerla un pañuelo, un puñado de polvo, un gemido.
Por los muros caídos, el llanto en el triste hospital,
por las calles cubiertas de escombros y miedo,
por el ave que vuela sin árbol y el perro que aúlla sin ojos,
patria de agua y de vino, hija y madre de mi alma,
déjame confundirme contigo en el viento y el llanto
y que el mismo iracundo destino aniquile mi cuerpo y mi tierra.
Ay canta guitarra del Sur en la lluvia, en el sol lancinante
que lame los robles quemados pintándoles alas,
ay canta, racimo de selvas, la tierra empapada, los rápidos ríos,
el inabarcable silencio de la primavera mojada,
y que tu canción me devuelva la patria en peligro:
que corran las cuerdas del canto en el viento extranjero
porque mi sangre circula en mi canto si cantas,
si cantas, oh patria terrible, en el centro de los terremotos
porque así necesitas de mí, resurrecta,
porque canta tu boca en mi boca y sólo el amor resucita.
(Terremoto en Chile, La Barcarola)
domingo, 31 de enero de 2010
Horas de angustia
Entre los que se casan y tienen hijos; entre los que simplemente se juntan; entre los que se titulan y se van; entre los intolerantes y los religiosos a ultranza; entre tantas malditas cosas me siento abrumada.
Me prometí algo este mes y con sólo 5 horas para que se cumpla mi plazo, debo decir que esta es la crónica un fracaso anticipado... cómo es posible que con todas las fuerzas de mi corazón quiera irme y, a la vez, con esas mismas fuerzas absorba mis sueños?????
La verdad es que ahorita no me importaría que me llevara la chingada, es más, quiero menter una atenta solicitud para que me lleve por favor...
Me prometí algo este mes y con sólo 5 horas para que se cumpla mi plazo, debo decir que esta es la crónica un fracaso anticipado... cómo es posible que con todas las fuerzas de mi corazón quiera irme y, a la vez, con esas mismas fuerzas absorba mis sueños?????
La verdad es que ahorita no me importaría que me llevara la chingada, es más, quiero menter una atenta solicitud para que me lleve por favor...
domingo, 22 de noviembre de 2009
Oración para concluir la tesis
Dios, en donde quiera que estés, no permitas que repitan un éxito telenovelero en estas dos semanas en las que me dedicaré decididamente a terminar la tesis, llámese los parientes pobres del amor o cualquiera de las Marías de Thalía, ya que su profundidad conceptual podría llevarme a caer en la tentación.Dios, tampoco me permitas ver los horóscopos de Walter o de Amira; dame fuerzas para creer que todos los días son buenos para escribir la tesis y ser productivo y no los días en que Júpiter controla la casa de Neptuno, lo que al parecer sucede en años bisiestos.
Dios, se me olvidaba, que a ninguna celebridad le pase una tragedia o algún acontecimiento digno de las primeras planas, ya que mi morbo es más fuerte que mi sentido de responsabilidad. Por favor, no me dejes divagar absurdamente con el amor de mi vida, sobre todo cuando llego al punto en que imagino nuestra boda -la canción ya la tengo- nuestra casa y nuestros hijos.
Me parece que eso es todo, dejo a tu consideración los minúsculos distractores como: msn, apagones, reuniones prenavideñas, organización cumpleañera, etc etc etc. Así que, sin más por el momento, líbrame del mal, amén.
.....................
Y si todo esto no funciona, invocaré a los santos para que intercedan por mí:
San Mateo, aléjame del facebook.
San Charbel, déjame serle fiel a mi proyecto.
San Fulgencio, dame fuerzas en lo que pienso y pienso
San Andrés, que todo salga bien.
San Hipólito, déjame terminar aunque sea un capítulo recóndito.
(el resto de la oración se encuentra en construcción... la autora ha perdido un poco la práctica)
martes, 10 de noviembre de 2009
Ridícula como quinceañera
Me ha pasado, déjenme pensar... como 50 veces. El problema es que ahora estoy ridículamente enamorada, cual quinceañera, de un hombre que jamás me va a pelar y está a punto de celebrar medio siglo de vida (quizás ya se me adelantó y yo ni por enterada); así que este amor está predestinado al fracaso, y aunque mi nombre es Beatriz, el suyo, lamentablemente, no es Dante. El amor, el amor, y la desperación claro está, me llevaron a recurrir a los mejores clarividentes, a quienes acudí con su retrato en mano:
Daniel decifró que en su juventud pudo haber sido guapo...
Vania decifró que debe ser muy inteligente, porque alguna cualidad debe de tener...
Charo decifró que no debe ser tan mal bailarín....
Y yo llegué a la conclusión de que quiero que sea el padre de mis hijos!!!!!!
Nunca creí llegar a decir esto, pero junto a él me invade la ridiculez; no me importaría celebrar nuestro enlace matrimonial con un pastel de merengue, culminar nuestra luna de miel en acapulco o cuernavaca, vivir en un multifamiliar, dobletear jornada de trabajo, desayunar, comer y cenar tacos ...
Lo interesante del asunto es que no me tendría que sacrificar porque ni viviría en un multifamiliar, ni culminaría mi luna de miel en territorio nacional, ni mucho menos tendría que hacerme clienta frencuenta de doña Gude, la de las garnachas. Mi amado es rico, inteligente, caballeroso, varonil y..... casado!!!!!!!!!!!!!!
martes, 25 de agosto de 2009
Push the red button

Recientemente leí una noticia a la que le he estado dando vueltas y vueltas. Las autoridades capitalinas instalarán botones de pánico en algunas de las delegaciones del D.F, para que las víctimas puedan dar aviso a las autoridades.
A la pregunta lanzada, a través de este medio impreso, ¿Sí o no a los botones de pánico? Responde una ciudadana: yo digo que sí, yo digo que por supuesto, yo digo que son necesarios; y para sostener mi afirmación a continuación enlisto las situaciones en las que mi dedo seguiría fehacientemente la instrucción push the red button.
1.- Los niños regresan a la escuela, hay mucho tráfico, me levanté tarde, tengo una junta, hace mucho calor, me asfixio, no llego a tiempo al trabajo: push the red button
2.- No sirve el cable, no puedo ver la tele, se desconfiguró el maldito control universal de la televisión, no tengo el código, no tengo pilas ¿dónde demonios dejé el instructivo?: push the red button
3.- Hay una paloma en mi cuarto, se escondió, no saldrá hasta que apague la luz, me da miedo apagarla, no quiero oir su aleteo, si tuviera una aspiradora tragaría su ruido y acabaría con mi miseria: push the red button
4.- No tengo señal, tengo que hacer una llamada, está lloviendo, no traigo paraguas, no tengo tarjeta ladatel ¿existen todavía? no traigo un peso en la bolsa, la ciudad es devorada por el agua: push the red button
5.- No me puedo concentrar, no he acabado la tesis, no he acabado el mentado cuento, no he ido al SAT, no tengo tiempo, no quiero estar sola, estoy perdida... Sí lo soy, soy una víctima... push the fucking red button
A la pregunta lanzada, a través de este medio impreso, ¿Sí o no a los botones de pánico? Responde una ciudadana: yo digo que sí, yo digo que por supuesto, yo digo que son necesarios; y para sostener mi afirmación a continuación enlisto las situaciones en las que mi dedo seguiría fehacientemente la instrucción push the red button.
1.- Los niños regresan a la escuela, hay mucho tráfico, me levanté tarde, tengo una junta, hace mucho calor, me asfixio, no llego a tiempo al trabajo: push the red button
2.- No sirve el cable, no puedo ver la tele, se desconfiguró el maldito control universal de la televisión, no tengo el código, no tengo pilas ¿dónde demonios dejé el instructivo?: push the red button
3.- Hay una paloma en mi cuarto, se escondió, no saldrá hasta que apague la luz, me da miedo apagarla, no quiero oir su aleteo, si tuviera una aspiradora tragaría su ruido y acabaría con mi miseria: push the red button
4.- No tengo señal, tengo que hacer una llamada, está lloviendo, no traigo paraguas, no tengo tarjeta ladatel ¿existen todavía? no traigo un peso en la bolsa, la ciudad es devorada por el agua: push the red button
5.- No me puedo concentrar, no he acabado la tesis, no he acabado el mentado cuento, no he ido al SAT, no tengo tiempo, no quiero estar sola, estoy perdida... Sí lo soy, soy una víctima... push the fucking red button
viernes, 24 de julio de 2009
El Payaso de los ojos tristes
Ximena y yo conseguimos sentarnos frente a frente para platicar. No recuerdo qué vagón del metro era, ni cuantas estaciones nos robó ese instante, lo que sí recuerdo es que llovía y que pasaban de las seis de la tarde.Subió al vagón y distrajo nuestra atención, pero ella y yo no dijimos nada sobre aquel acontecimiento. Pensé que se dirigía a su casa después de una larga jornada callejera; en realidad no lo pensé, lo asumí, como asumo tantas otras cosas. Su aspecto estaba envuelto en un saco viejo de cuadros, una blusa blanca y parda, y unas sandalias ridículas que en época de lluvia no lograrían surcar las aguas torrenciales de la avenida. Mis ojos lo condenaron como alguna vez Cervantes al Quijote con pluma en mano: “El caballero de la triste figura”. Pero en esta ocasión no se trataba de un caballero, sino de un payaso que no tenía por Sancho más a que a una opaca y roja nariz, y cuyos ojos daban más tristeza que su lánguida sombra.
Llovía. Por alguna razón siempre llueve de regreso. Seguimos hablando del día, del trabajo y de cómo pudo haber perdido ella uno de sus zapatos en el transborde en Tacubaya. Una mujer conciliaba el sueño a mi lado y dos niños jugaban a ser mayores o a estar embarazados ocupando uno de los asientos reservados. Mi paraguas arrojaba las últimas gotas de lluvia contenidas del cielo de Av. Juárez.
Un cascabel. Dos cascabeles. El sonido de un círculo de fierro contra los tubos laterales emitía un sonido disfrazado de cascabel. Se paralizó el tiempo. Tres cascabeles y comenzamos.
Nada por aquí, nada por allá. Sin emitir una sola palabra el Payaso dejó claro que el espectáculo estaba a punto de empezar. Nadie hablaba. Atención absoluta.
Una pelota redonda, más redonda que su nariz, apareció en su mano izquierda y comenzó a deslizarla entre sus dedos. Y como por arte de magia se multiplicó como se multiplicaron alguna vez los panes. Silencio total.
Una cuerda. Unas tijeras. Un niño. Una cuerda cortada por las tijeras que tomó el niño. Una cuerda. Un pantalón. Una bolsa. La misma cuerda cortada por las tijeras que tomó el niño salió entera de una bolsa del pantalón del Payaso, deslizándose ad infinitum sobre su mano. Asombro total entre los espectadores.
Irrumpieron aplausos. Nadie se atrevió a restarle solemnidad al acto. Sus ojos dibujaron una sonrisa franca mientras salía un breve “gracias” de entre los orificios de su boca. Yo saqué una moneda, me embargaba una emoción que no sentía desde niña y se acercó a mí para recolectarla. Lo que me dijo, tan pronto lo encuentre en mi memoria, lo guardaré para siempre como el recuerdo que evoca de un buen libro. Pero ese acto, el último, aquel que no estaba en su registro, sucumbió todo mi cuerpo. Su gratitud me dolió. Fue un duro golpe, directo y contundente, que penetró mi corazón al digerir de manera tan atroz algo tan simple.
Recorrió el vagón y al son de los aplausos recogió otras monedas y regresó a mí y a ella. Nada por aquí, nada por allá. Nos enseñó un dado y al sacudirlo sumó todos los números posibles arrojando únicamente un enorme punto que simbolizaba el número que contenía al universo, UNO. Magia, Magia.
Me dolió como duele una inyección prolongada de suero, de vitaminas, como le duele a un lobo aullar a la luz de la luna, o como le duele la pasividad del mar a un intrépido marinero. Me duele como duele recordar lo que se siente recibir alegría y recuperar la capacidad de asombro en esta caótica ciudad en la que ya nada es nuevo, en la que todo ha sido visto, en la que todo parece estar escrito. De todas esas formas me dolió, lo que dijo, lo que no recuerdo, todo ese dolor sumado, como lo hizo su dado, lo sentí recorrer mi cuerpo.
Lo miré y me miró. Me embargó la tristeza y registré más agua que el piso que sujetaba mi paraguas. Me sonrió y dejó caer sus párpados entristeciendo nuevamente sus ojos. Caminó a la puerta. Seguía lloviendo, pero él traía unas sandalias mágicas listas para surcar las torrenciales aguas de esa y cualquier avenida.
martes, 30 de junio de 2009
Reflexiones
Son de esas certezas que sólo se dan una vez en la vida. A mi amiga le pasó. Siete años despúes se dio cuenta de que lo quería.
Eso me recordaba a Daniela, una amiga de la infancia que salía de las fiestas con pollitos, y meses despúes, tenía gallos. También tenía pájaros, perros y una tortuga. Por lo tanto, su opinión en torno a cualquier animal tenía toda la validez de un veterinario y por alguna razón que desconozco, también, de una psíquica. Ella decía que las tortugas perdidas regresaban 10 años después, y no bromeaba. Ptolomeo regresó a su jardín en la fecha prevista.
A ella le faltan 3 años, pero la experiencia me dijo que seguro regresaría. Son de esas certezas que sólo se dan una vez en la vida.
Eso me recordaba a Daniela, una amiga de la infancia que salía de las fiestas con pollitos, y meses despúes, tenía gallos. También tenía pájaros, perros y una tortuga. Por lo tanto, su opinión en torno a cualquier animal tenía toda la validez de un veterinario y por alguna razón que desconozco, también, de una psíquica. Ella decía que las tortugas perdidas regresaban 10 años después, y no bromeaba. Ptolomeo regresó a su jardín en la fecha prevista.
A ella le faltan 3 años, pero la experiencia me dijo que seguro regresaría. Son de esas certezas que sólo se dan una vez en la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


